Evitar la fragmentación de la vida no es posible, pero sí lo es, el enseñar a nuestros alumnos a ser auténticos a pesar de los diferentes roles que juegan en sus actividades. Ellos pueden cambiar de actividad y de estado anímico de un momento a otro, sin embargo, no deben perder su esencia personal o individual, siempre deben conservar sus principios y valores, en cualquier lugar en el que se encuentren. También es útil ayudarlos a establecer prioridades y así involucrarse en aquellas actividades que les ayuden a crecer y que a su vez ayuden a otros, y no sobrecargarse con asuntos que solo los llevarán a vivir bajo estrés.

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